Los despistes se pagan caros

Soy una persona muy despistada, mi madre siempre me decía que no sabía cómo podía estar en el mundo con lo despistada que era y soy. La verdad es que aunque soy muy atenta a los detalles, me despisto con facilidad. Siempre le hemos echado la culpa de mis despistes a la hiperactividad y el déficit de atención que me diagnosticaron siendo pequeña, pero aquí estoy, con mi carrera, mi piso y mi coche. Una mujer independiente.

La cuestión es que con lo que suelo ser más despistada es con el coche, no recuerdo nunca cuando le tocan las revisiones o si hay que cambiarle algo, de hecho no me doy cuenta ni de echarle gasolina y en un par de ocasiones ya me he dado un susto pensando que me iba a dejara tirada en la carretera.

Pues los despistes se pagan caros, salí con el coche de fin de semana, no me di cuenta de hacerle una puesta a punto al coche, solamente tuve en cuenta llenar el depósito y comprobar la presión de las ruedas, y me fui. Recorrí trescientos treinta kilómetros de ida o los mismos los debería de hacer de vuelta a casa. No los hice. El coche murió en la carretera, sin avisar, sufrió un colapso, hasta echaba un humo negro y espeso, me asuste muchísimo. Por suerte reaccioné muy bien y enseguida me eché a un lado de la carretera y llamé a la grúa. Al día siguiente en el taller me dijeron que se había gripado el motor, yo no entendía nada por lo que busque información en http://www.motoresdesegundamano.es. Pude comprobar que podía comprar un motor de segunda mano para mi coche y eso me relajó un poco más.

Mi desesperación llegó cuando el mecánico de taller me dijo que había sido una negligencia mía, que el coche no llevaba apenas líquido refrigerante y que por eso el motor se había calentado en demasía, las consecuencias un sobrecalentamiento de las piezas del motor que acabaron dilatándose y que cuando se enfriaron ya no volvieron a su tamaño normal, de ahí que el coche no funcionase.

Me quería morir, por culpa de un despiste por mi parte iba a tener que gastar parte de mis ahorros para poder arreglar el coche, era imperdonable y tenía que poner remedio. Desde ese día voy apuntando todas las cosas y tengo muy en cuenta realizar las revisiones pertinentes.